lunes, 14 de noviembre de 2016




La sociedad transforma la educación, ya que es la sociedad la que sabe que necesita, ahora bien la dificultad es que la sociedad cree que el saber es los conocimientos teórico, y resulta que el saber son las prácticas, las creencias, los mitos,  los valores, producir, qué hacemos aquí, cómo nos relacionamos con los demás, en fin todo, aunque de generación en generación, no nos pasamos todo el conocimiento, ya que no todas las experiencias, vale la pena enseñarlas.
Las grandes transformaciones sociales se dan cuando se plantea el interrogante qué sabemos y qué queremos enseñar. El currículo contienen no solo contenidos académicos, hecho de partes, que limitan el conocimiento, sino que es un construir de conocimientos, que la sociedad es consciente que se necesitan, la sociedad debe autodefinir sus necesidades educativas, ahora, el problema es que los educadores saben de pedagogía, pero no saben de educación, y los problemas educativos, deben organizarse desde la educación, la didáctica, son los métodos que facilitan conseguir el conocimiento, es transformar los saberes, para apropiarlos de forma masiva.
Las experiencias educativas deben poderse masificar, cotizar y distribuir, de lo contrario son inútiles.
El escalafón, es una limitante a la educación ya que los maestros pasamos a convertirnos  en educadores, nos limitaron a ser unos simples transmisores de contenido, que dictamos clase, un maestro genera condiciones de aprendizaje, un educador cumple con funciones administrativas, un maestro es creador de aprendizaje, para aprender es necesario la motivación y el método, y eso lo tiene un maestro, y de esta forma él toma los contenidos, los cuales están en la red y los lleva de forma interesante al alumno, los transforma para convertirlos en algo que despierte interés y motive el aprendizaje.
Ahora bien nuestro sistema educativo se basa en la sospecha, vigilamos, al alumno, en los descansos, en los salones, en los exámenes, les hacemos confiar en la memoria, los atemorizamos y en últimas los llevamos a la trampa, porque nos da miedo a los maestros usar pruebas de libro abierto, de buscar resolver problemas, de usar los recursos en nuestro entorno, para solucionar las pruebas y para apropiar conocimiento, luego de que nuestros alumnos pasan por un sistema educativo basado en la sospecha, los alumnos se convierten en lo que la sociedad crítica: gente que busca la trampa para lograr las cosas, peor aún el maestro también es víctima de la sospecha, es vigilado, se le limita, se le llena de papeleos para supervisarlo, y así limitarlo en su creatividad.
Los maestros debemos poder garantizar, el clima en el aula, el aula debe ser un espacio de tranquilidad que permita realizar preguntas con confianza, de las cuales se pueda aprender, se deben generar espacios donde se eleven los niveles de lectura y escritura, es decir que se amplié el código lingüístico, recordando lo que dice Wilheim, los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.     
La educación debe ser capaz de usar la cultura de los medios en el aprendizaje.
Ahora el problema de la formación de maestros en Colombia, es que se invierte más en infraestructura, y muy poco en investigación, de ahí que los maestros, salimos sin saber generar transacciones positivas, de aprendizaje, no resolvemos problemas, ni enseñamos a resolverlos, porque no nos enfocaron a saber detectar problemas y buscar solucionarlos.  No nos enseñan a generar contextos ni ambientes de aprendizajes, ya que enseñamos en Colombia, con paisajes de África, con muñecos de Estados Unidos, con teorías de aprendizaje hechas para otros, nuestros salones no se decoran para el aprendizaje, no se contextualizan para la asignatura que se enseña, simplemente se decora, sin tener presente que la decoración aporte al aprendizaje de los niños,  nuestros salones no son aptos para generar transacciones,  son carentes de personalidad, los salones son simples o sobrecargados, los colegios son cuadrados, en ocasiones con arquitectura de panóptico, otros son cerrados, y carentes de espacio, en general nuestros colegios carecen de estética.
Parte de nuestro currículo oculto es que las asignaturas importantes las ponemos en las primeras horas, y las asignaturas de arte, literatura, filosofía, religión, gimnasia se dejan para las ultimas horas, y suelen ser las asignaturas en las que se pierden más clases.
Otra carencia de los colegios es la falta de Good Will, muchos colegios no tienen historia, solo saben castigar pero no estimular las emociones, además hemos alejado a los estudiantes de los barrios, pero en la nueva cultura, los colegios se sacaron de los barrios, y los jóvenes están solos sin el regulamiento de los adultos y quedan expuestos a adultos que los agredan pero además están expuestos a una inmensa soledad.
El currículo se compone de espacio físico, del concepto de tiempo, del entorno y tradición de la institución, de recursos, de motivación, de contenidos, de secuencias, de sistema de premios y castigos, de recompensa social, de convivencia.
La disciplina no la vemos como una forma de ganar libertad sino con control, limitación, inducimos aprendizajes y conductas.

No generamos unidad espiritual y por eso no hay unidad política.